jueves, 27 de marzo de 2008

IRREAL

Porque hubo un tiempo en el que me obsesioné demasiado... y ninguna obsesión es buena...

"Hiperreal: el retorno.


Hablando de la imagen icónica citaba el otro día la imposibilidad de coseguir el cuerpo de una modelo -ya sea para encontrárselo en el espejo, ya sea para yacer con él- como una de las fuentes básicas de frustración en la sociedad en la que vivimos. Después de escribir alquéllo, cayó en mis manos un artículo sobre Annie Sprinkle (artista conceptual, ex-estrella porno, ex-bailarina y ex-prostituta), una mujer que reivindica el uso del cuerpo como vehículo de comunicación política y cultural, contraponiéndolo a la cosificación de cuerpo como icono que nos ofrecen cada día los medios de comunicación. No me resisto a comentar una de sus obras. Se titula Anatomy of a Pin Up Photo y consta de dos fotografías idénticas expuestas una al lado de otra, y sólo diferenciables por las anotaciones escritas a lápiz sobre una de ellas. La imagen representa a la propia Annie vestida de Pin Up, es decir: ataviada con un corsé de cuero y encaje negro modelo Historia de O, unas medias, un liguero y unas botas de caña y tacón alto. El epítome de la sensualidad y el morbo, vamos. Si unos se para a leer las anotaciones de la segunda copia se enterará de lo siguiente: las pestañas son falsas; las cejas han sido dibujadas a lápiz; la maquilladora ha intervenido hora y media en transformar la cara de Annie; el pelo -teñido y rizado artificialmente- necesitó media hora de secador para adquirir el volumen y brillo que ostenta en la foto; las copas del corsé se eligieron una talla menores que la que Annie usa habitualmente a fin de conseguir agrandar ópticamente unos pechos que, despojados de ese armazón, son más bien fofos, según reconoce la propia modelo; el tal corsé oculta una barriga prominente, y está tan ajustado que reduce el contorno de cintura cinco centímetros, aunque también dificulta gravemente la respiración; se necesitaron 20 minutos para que la asistente de Annie abrochara las botas (Annie no podía hacerlo porque el corsé le impedía agacharse) cuyos tacones de veinte centímetros hacía imposible que Annie anduviera e incluso que se mantuviese mucho tiempo en pie. En fin, que la actitud presuntamente alegre y sexual que Annie ofrecía en la foto no tenía nada que ver con la tortura qeu supuso prepararse para ella.
Para conseguir esa imagen de Claudia que sirve de soporte al anuncio de un bolso de Chanel hicieron falta, amén de varios millones de pesetas, un día entero de trabajo, un estudio, un equipo de luces especiales y de filtros para disimular imperfecciones, diez carretes de película y un equipo compuesto de dos peluqueros, tres maquilladores, dos encargados de vestuario, un fotógrafo y sus dos ayudantes y un iluminador. Tras la sesión se evaluaron las cientos de imagenes obtenidas y finalmente se eligió una sola de entre ellas, que se retocó acto seguido con aerógrafo para adelgazar la línea de los brazos de Claudia, demasiado rollizos en opinión del publicista. La imagen icónica de Claudia nos de Claudia, de la misma manera que el cuadro de Magritte no era una manzana: como todo el mundo de la moda sabe, Claudia, en la vida real, tiene granos y celulitis.
Un estudio aparecido en 1995 en Psicology Today descubrió que el 70 por ciento de las mujeres se sentían deprimidas, culpables o avergonzadas tras pasar tres minutos viendo fotos de modelos en las revistas.
Hace una generación la modelo media pesaba un ocho por ciento menos que la mujer media estadounidense, mientras que hoy pesa un 25 por ciento menos. Claudia vive sometida a una dieta permanente de 1500 calorías diarias. Los judios internados en Treblinka recibían raciones de entre 700 y 1500 calorías diarias. Claudia, como todas las top model, dispone de un médico personas que le suministra los carísimos complejos vitamínicos destinados a compensar este estado de desnutrición.
Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Lucía Etxebarría."


Un besito y hasta prontito.

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