Margarita era una mujer estupenda. Había sido educada para llevar una vida como las de antes. Se levantaba cada mañana y empezaba un no parar que llegaba hasta bien entradas las once de la noche. Margarita prefirió no estudiar. Se había conformado con un FP1 que para poco le había servido hasta ahora, sin embargo aprendió, desde muy joven, a llevar una casa "en condiciones". Sus niños eran el centro de su universo y por ellos hacía lo que fuese. Al principio de su matrimonio era feliz, se divertía con la responsbilidad y cuidando de su maridito, aunque estaba empezando a interesarse por otras cosas fuera de esa vida, -"¿porqué no fui a la universidad?"-se sorprendía diciéndose algunas veces. Intentaba llenar los vacios de su día a día con los amigos que había conocido por internet pero eso no era suficiente, ¿Porqué su historia no se parecía a la de las películas?.Cada noche, mientras ella duchaba, daba la cena, preparaba las mochila de los niños y les leía el cuento de antes de dormir, Eduardo iba a tomarse una copita antes de acostarse, -"¿salir al bar de la esquina es salir?"- le contestaba él cuando Margarita le preguntaba que porqué tenía que salir todos los días. Estaba cansada de todo aquello pero no quería pensarlo. Era una mujer estupenda y sabía que aguantaría así todos los años que le quedaban de su vida.
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martes, 23 de marzo de 2010
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